¿Quién es
Encarni Moreno Zambudio?

Os escribo un poco sobre mí…

“Encarni Moreno Zambudio (Murcia, octubre de 1979). Arquitectura, Universitat Politècnica de València. Profesora Titular de Matemáticas en el Centro de Formación Forma Espai, en Valencia. Educadora especializada en la enseñanza de Matemáticas en los cursos de E.S.O. y Bachillerato, y creadora del método Esquemática para el desarrollo de esta disciplina.”

soy Encarni Moreno

Soy Encarni (diminutivo de Encarnación, uno de esos nombres antiguos que ya nadie escoge para sus hijas). Nací en Murcia, he residido en varias ciudades y con el tiempo he aprendido a vivir con el corazón en China.

Estudié música, pinté cuadros y dibujé planos a escondidas durante mi infancia; y siendo adolescente intenté compaginar esas extraescolares con las obligaciones que se nos suponían: un montón de asignaturas muy diversas que harían de mí una persona con los conocimientos básicos y que pronto escogería ‘qué ser de mayor’.

Fui de Ciencias (ciencias puras) aunque siempre escogí Literatura como optativa porque estaba enamorada –platónicamente– de mi profesor de Lengua, pero ahora he descubierto que, aunque me consideraba de Ciencias, no se puede ser de números, lógica y abstracción sin la imaginación de las letras haciéndose novela.

“Fui de Ciencias, pero siempre escogí Literatura como optativa”

Inspiración Vs. Pragmatismo

Leí ‘El Quijote’ entre derivadas durante una pequeña enfermedad, la cual me retuvo en casa treinta días en plena adolescencia. En medio de mi exitoso expediente académico obtuve un cero en un examen de Trigonometría por tachar incorrectamente varios sumandos; y para levantar esa nota hice del Círculo Goniométrico mi mejor amigo, y ahora el de mis alumnos, que lo manejan extraordinariamente.

Aprendí a tocar el piano en el Conservatorio, aunque los ojos se me iban a los instrumentos de cuerda y viento porque se tocaban en grupo, y la soledad del pianista me apenaba las tardes. Se me daban fatal los dictados de Solfeo; sin embargo, bordaba las composiciones en la asignatura de Armonía.

Visto ahora, con el tiempo, he comprendido que componer consistía en crear algo nuevo, agradable al oído y que cumpliese las normas melódicas que aprendíamos en aquella minúscula aula del Manuel Massotti Littel. Más tarde entendería el porqué de esta cualidad.

Me volví a enamorar de mi profesora de Coral, y quise ser como ella; pero ella faltó muy joven y quedé huérfana de su ejemplo.

A veces, cierro los ojos y la visualizo enseñándonos a vocalizar, entonar y trabajar con el diafragma, siempre muy seria.

Desde entonces, he intentado imitarla, pero no puedo mantener el semblante comedido mucho tiempo o, mejor dicho, no quiero hacerlo.

Descubriendo una vocación

Di el salto a la Universidad y pasé por varias de ellas. Conocí Cuenca cursando Bellas Artes, Alicante cursando Arquitectura y terminé en la Universitat Politècnica de València con una beca SICUE-Séneca que me cambió la vida. En este periplo, conocí a personas que han sido gotitas –y gotas– del vaso que soy ahora.

El temario en Arquitectura me parecía brutal, ya que demandaba que el alumno abarcara conocimientos sobre diversos campos de la ciencia, el arte y las humanidades.

Finalmente, como el resto de mis compañeros, acepté que debía ser un Leonardo da Vinci en el siglo XXI si quería acabar con la carrera antes de que ella lo hiciera conmigo; de modo que, a base de muchas horas, conseguí dibujar igual de bien a mano alzada que a ordenador, tomar apuntes de cálculo de estructuras y composición artística –indistintamente–, a la vez que me diseñaba unos apuntes muy atractivos para estudiar infinita teoría que haría de mí una polímata moderna.

A consecuencia de tal entrega, perdí el pelo en los primeros años de carrera, pero eso no me importó –aunque al principio lloré, confieso.

Asistí a muchas charlas durante la etapa universitaria (ponencias que ofrecen arquitectos y profesionales invitados a talleres culturales) y empecé a interesarme por aquellas áreas que profundizaban en la Arquitectura sentida como función social. De hecho, ése había sido el impulso que me hizo escoger esta titulación, lejos de la idea que comúnmente se tiene de la carrera.

Me atraían a partes iguales las disciplinas de Composición y Matemáticas, y fui haciéndome cada vez más exquisita con el lenguaje, el cálculo y los dibujos, dentro y fuera del ámbito académico.

Entretanto, me casé, tuve hijos y escribí un libro; algo que, a priori, suena incompatible con la línea natural de la vida de una estudiante, y que, efectivamente, fue una experiencia milagrosa.

Además, nunca estuve sola. Aunque vivía a quilómetros de mis padres, siempre les sentí cerca, siempre creyeron en mí y siempre respetaron mis tiempos, mis retos y mis proyectos. Han supuesto una pieza fundamental en la mujer que soy ahora, y reconozco que fue un acierto que me dieran alas y, a la vez, raíces donde agarrarme fuerte mientras decido si una idea –de las mil– que me ronda la cabeza tiene algún sentido.

“Me atraían a partes iguales las disciplinas de Composición y Matemáticas”

ESQUEMÁTICA SE HIZO NECESARIA

En plena etapa universitaria comencé, casi por casualidad, a dar clases particulares de Matemáticas a alumnos de Secundaria y Bachillerato con problemas muy serios en esta materia. Con el tiempo, observé que no se trataba de sucesos puntuales y que, aunque aprobaban la asignatura, había mucho contenido teórico difuso que atormentaba a los alumnos y que arrastraban en los cursos siguientes: es decir, caos.

Era necesario parar y explicarles que, realmente «son cuatro cosas», pero debían estar claras y ordenadas en su mente. Me propuse aportarles pequeños esquemas que iba esbozando cada noche antes de las sesiones para reorganizar ese contenido enredado; y poco a poco, tema a tema, casi sin avisar, nació ESQUEMÁTICA.

MIS OBJETIVOS

La serie “Esquemática” ha sido publicada con la intención de ser material de apoyo durante el curso. No sustituye a ningún libro de texto, en todo caso lo complementa, y acerca esa teoría al alumno de un modo más sencillo, necesitando [siempre] un libro de Matemáticas para desarrollar una tarea diaria, completar los apuntes y personalizarlos.

Es un soporte básico ideado para ser trampolín de la genialidad de nuestros adolescentes. Las Matemáticas son, al fin y al cabo, el lenguaje universal por excelencia y debemos esforzarnos porque puedan manejarse con él, les dé alas y la libertad que tanto demandan.

  • Comprensión Matemática
  • Crear Hábito de Estudio
  • Desarrollo de Esquemas Visuales
  • Personalización de Apuntes

Las Matemáticas, desde la visión adulta, son más naturales e intuitivas.

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